Un informe elaborado por profesionales del Equipo de Intervención Domiciliaria del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad concluyó que existía una “asimetría de poder” en la relación entre Facundo Moyano y Candela Arizaga. La evaluación fue realizada por una trabajadora social y una psicóloga mientras la joven permanecía internada en el Hospital Pirovano.
Arizaga había sido trasladada al hospital luego de ser encontrada en el barrio porteño de Belgrano en un estado de excitación psicomotriz. En un primer contacto con personal policial, la joven había manifestado que salió del departamento de Moyano para pedir ayuda y mencionó una situación de violencia. Sin embargo, horas más tarde, ya estabilizada en el centro de salud, negó haber sido víctima de violencia de género y aseguró no recordar con claridad lo sucedido.
Durante la entrevista con el equipo especializado, Arizaga relató que había estado junto a Moyano y que durante esas horas hubo consumo de sustancias y alcohol. También señaló que tenía recuerdos confusos de lo ocurrido y negó que su pareja le hubiera impedido salir del departamento o pedir ayuda.
La investigación quedó a cargo de la fiscal Florencia Nocerez, especializada en violencia de género. Dos días después del episodio, Arizaga declaró ante la fiscal y sostuvo que solo ella había consumido cocaína, además de indicar que había atravesado un brote psicótico. La causa continúa bajo investigación mientras la Justicia analiza los testimonios, informes profesionales y demás elementos reunidos.

