Reuniendo 8.000 botellas de vidrio, madre e hija comenzaron en mayo de 2020, en plena pandemia, la construcción de la llamada Casa de Sal, una vivienda con siete habitaciones que tardaron cinco años en terminar casi en su totalidad con materiales reciclados.
La casa utiliza también madera recuperada y muebles reutilizados
El proceso fue arduo y completamente manual. Durante dos años, ambas mujeres se encargaron de recolectar, limpiar y preparar cada botella para incorporarlas dentro de la estructura que terminaría convirtiéndose en un hogar. Pero no se limitaron solo al vidrio: también usaron madera recuperada y muebles reutilizados para minimizar el desperdicio y que la experiencia sea completa.

